Elegir una carrera y mantener la decisión a través del tiempo, para algunos no es tarea fácil. Si las dudas aparecen, elegir otra dirección suele ser la mejor alternativa.
Cuando terminé el secundario me anoté en el Profesorado de Inglés, si bien el idioma nunca me dejó de gustar lo que no me interesaba era la docencia. Creo que el error en realidad fue mío, si me hubiera anotado en el Traductorado no habría dejado. De todas maneras lo que no me cerraba era la metodología del profesorado, era muy escolar (con tareas y esas cosas del secundario, incluidos "retos", que otras carreras universitarias no tienen), no sentí el salto cualitativo que esperaba del colegio a la facultad. Igualmente, después me cambié a Diseño Textil y nada que ver,” explica Laura Parrotta (Estudiante de Diseño Textil en la UBA).
Decidir continuar a pesar de las dudas tiene su precio. La Orientación Vocacional o la participación en actividades extracurriculares, como voluntariados o trabajos ad honorem, son de gran ayuda para aquellos que no están seguros de la elección hecha. “Yo siento que mi carrera dejó de satisfacer mis expectativas, cuando me di cuenta el tipo de trabajo al que tengo que dedicarme una vez recibida. Llegué a la conclusión de que no quiero eso para mi vida. De esto pude darme cuenta, ya que, por suerte, tuve la posibilidad de trabajar en el área antes de recibirme”, nos contó Solange Calabrese, que dejó Criminología y se pasó a Sistemas.
María Paula Toscano, Licenciada en Periodismo, comentó que al finalizar sus estudios secundarios su sentimiento más ansiado era poder ingresar en el tan temido CBC de la UBA para la carrera de Medicina. Ella sentía que no existía posibilidad alguna de cambiar de idea y se atrevió a empezar un largo proceso que finalmente duraría mucho menos de lo esperado. Tras dos años de intento, logró darse cuenta de que no iba a poder y se rindió. “Me costó demasiado tomar la decisión de cambiar de rumbo y hasta necesité ayuda profesional, llámese psicoanalista, para poder afrontarlo”, cuenta. Luego de unos meses, tuvo que sumergirse en el campo de los test vocacionales que la llevaron a la elección de su carrera definitiva. “El Periodismo es lo que disfruté con pasión y lo que volvería a elegir. Es importante destacar que algunas barreras terminan siendo señales que se cruzan en el camino para derivar en quien uno realmente quiere convertirse”, advierte Paula.
Dar una vuelta al timón en dirección opuesta es un trabajo que requiere de valor. Para ello, existen muchos especialistas que se dedican a ayudar al estudiante en el transcurso académico.
PUBLICADO EN CLARIN.COM EL 24 DE MARZO DE 2010
lunes, 5 de abril de 2010
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